Cinco curiosidades sobre Hollywood

el paseo de la fama en hollywood

Hollywood, la meca del cine… y del marketing

Por razones que no vienen al caso (pero básicamente para intentar perfeccionar mi inglés ;)) estoy pasando este verano en Los Ángeles, California. Playas interminables, sol (pero también niebla), mansiones y cochazos (pero también muchos «sin techo»), patines, bicicletas y cómida orgánica (y mexicana) por donde vayas, un tráfico para volverse loco…, y sí, Hollywood. Porque, ¿qué sería de Los Ángeles sin Hollywood?

Antes de seguir, un inciso. No, no te has equivocado de blog. ¿Que qué pinta un post sobre Hollywood en un blog dedicado a temas de marketing? Pues más de lo que piensas: ¿acaso Hollywood, una vez ya pasada la edad dorada del glamour y de las grandes estrellas (me refiero a las de verdad, no a Hannah Montana ;)) no es puro marketing? ¿Un negocio que sobre todo se alimenta de la nostalgia y la aureola de glamour de unos tiempos que ya no volverán pero que a toda costa se quieren preservar porque son la marca de la casa?

Durante este tiempo he tenido la oportunidad de escuchar mil y una historias sobre Hollywood, su industria del cine y su decadencia. Algunas ya las conocía, otras no, así que he hecho una pequeña selección de anécdotas y curiosidades sobre el origen de la llamada «fábrica de los sueños» y que ya no es tan fábrica ni ya alberga tantos sueños. ¿Te apuntas?

El origen del nombre: de Figland a Hollywood

Esta anécdota no la conocía y admito que me sorprendió. ¿Sabías que Hollywood estuvo muy cerquita de llamarse Figland? ¿O, lo que es lo mismo, Tierra de Higos? Ésta era la idea del propietario original de los terrenos que conformarían Hollywood, que compró las tierras allá por el año 1880 para instalar su rancho y desarrollar explotaciones agricolas dado el benigno clima.

Pues bien, como en la zona abundaban las higueras, el tal Wilcox no se complicó la existencia y pensó en bautizar su rancho, y por ende el «poblado», como Figland. Fue su mujer quien le hizo cambiar de idea: sabía de una casa que llevaba el nombre de Hollywood (bosque de acebo), le gustaba y quiso ponérselo también a la suya. Finalmente, se llevo el gato al agua. ¿Crees que Hollywood hubiera tenido tanto glamour llamándose Tierra de Higos? 😉

El gran letrero de Hollywood

Las grandes letras, conocidas a lo largo y ancho del mundo, y que son el emblema de Hollywood evocan directamente a su industria del cine y a todo lo que la «marca Hollywood» representa. Sin embargo, la realidad es algo (o más bien bastante) menos glamurosa y nada tiene que ver con el cine. El letrero de Hollywood Sign tiene su origen en una promoción inmobiliaria.

Las grandes letras, de color blanco y de 15 metros de altura cada una, se colocaron en el año 1923 para la promoción inmobiliaria de una zona residencial de lujo que se llamaría Hollywoodland. El proyecto del promotor no era dejar el cartel permanentemente, solo por un año, pero con el desarrollo de la industria del cine en Los Ángeles el letrero acabó convirtiéndose en un icono reconocido a nivel internacional.

En 1949 se determinó que la terminación «land» pasara a mejor vida, para que el letrero representara a todo Hollywood y no solo a la urbanización. El cartel ha sido testigo a lo largo de su historia de suicidios y de múltiples destrozos y actos vandálicos (la última remodelación, hace unos años, costó unos 250.000 dólares).

hollywood

Hollywood también está pasando su «crisis»

No es oro todo lo que reluce. La deslocalización también está pasando factura a Hollywood, con la «huida» masiva de producciones cinematográficas a otras zonas de Estados Unidos y a otros países.

La llamada «fábrica de los sueños» ya no ostenta ni mucho menos el monopolio de la industria del cine: frente al más del 80% de las producciones de cine de todo el mundo que llegó a concentrar, ahora apenas acoge el 30%, lo que constituye una seria amenaza para la economía local de Los Ángeles y para más de 130.000 puestos de trabajo.

¿Por qué la industria del cine se instaló en Hollywood y no en otro lugar?

Con Thomas Edison disputándose con los hermanos Lumiere la «paternidad» del cinematógrafo pero con el indiscutible monopolio de las patentes, las compañías productoras de cine de Nueva York y Nueva Jersey no tardaron en hartarse de las abusivas tasas y las condiciones impuestas por el inventor y empezaron a «hacer las maletas» en los primeros años de 1900.

California apareció en el mapa para la industria del cine simple y llanamente por su suave climatología, idónea para rodar en exteriores con luz natural, con más de 300 días de sol al año y días más largos. Frente a otras zonas, más cercanas a la costa y con más prevalencia de nubes, Hollywood fue la «tierra» elegida y en 1911 se instaló allí el primer estudio, seguido poco después por otros quince. Había despegado el desarrollo de Hollywood como meca del cine mundial.

Las «joyas» del Broadway Theater District de Los Ángeles 

Pese a que la fama a nivel turístico se la llevan Hollywood y Sunset Boulevard, por donde se extienden las miles y miles de estrellas que conforman el Paseo de la Fama, el Chinese Theatre, donde se encuentran las huellas de manos y pies de actores, actrices, directores, etc., que han sido reconocidos por la industria a lo largo de los años, o las rutas por las mansiones de las estrellas de cine, lo cierto es que, más allá del «fetichismo», estas zonas, atestadas de turistas, pueden resultar bastante decepcionantes. No te digo que no valgan la pena en absoluto, todo forma parte del juego y tiene su gracia, pero rebaja tus expectativas.

Sin embargo, en mi opinión merece y mucho la pena hacer una parada en el Broadway Theater District, en el Downtown de Los Ángeles, donde parece haberse detenido el tiempo, muy lejos (y a la vez muy cerca) de los altos y modernos edificios del distrito financiero. La zona, donde todavía hoy se ruedan numerosas escenas de cine, sobre todo recreando las viejas calles de Chicago o Nueva York por su similar fisonomía, conserva algunas de las joyas de la historia del cine, como el Tower Theatre, donde en 1927 se proyectó la primera película hablada. A lo largo de los años, todavía hoy, tanto su exterior como su interior ha sido la localización de numerosas películas.

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Comentarios

  1. dice

    Osea, que ya no se graban tantas películas en lo que algún día debió de llamarse «La tierra de los higos».

    Una cosa, los que mas mala leche tienen de allí, ¿podrían llamarse «Los higos Chungos»? (:)p

    He disfrutado leyendo este artículo. Gracias por «kit kat» tan agradable! :)

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