Consejos de Copywriting: Cuando menos es más para vender

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Seamos realistas. Ni nada es tan bueno, ni nada es tan perfecto, ni tan eficiente, ni tan maravilloso, ni tan tan tan… Y menos para todo el mundo. Lo que hay son soluciones adecuadas en contextos concretos y ante necesidades específicas. Entender esto y trabajar en esa dirección es la misma base del copywriting o escritura persuasiva.

Sin embargo, cuando queremos vender algo (ya sea un producto, un servicio o incluso una idea), tendemos a pensar que si insistimos a la hora de comunicar su perfección, que si enumeramos toda una serie de cualidades infinitas y si las enfatizamos con una no menos infinita lista de adjetivos grandilocuentes, nuestro argumento de persuasión va a cobrar más peso y va a calar mejor en el receptor del mensaje.

Pero, ¿sabes qué? Insistir con esa “perfección” y abusar de los adjetivos sin criterio se puede volver totalmente en tu contra. A la hora de vender, casi siempre menos es más…

El uso y abuso de adjetivos en el copywriting

Recuerda: Un buen argumento persuasivo es el que convence sin invadir ni machacar una idea

Una buen argumento es aquel que aporta un mensaje capaz de conseguir que nuestro receptor se convenza por sí mismo de que quiere lo que le estamos ofreciendo porque es capaz de cubrir sus necesidades. Te pueden dar muchos consejos de copywriting, pero esto es la misma base. Persuadir es aportar argumentos potentes para convencer a la persona adecuada en un contexto determinado de que quiere lo que le ofrecemos.

Los adjetivos por sí mismos no van a conseguir ese objetivo por mucho que recurramos a ellos. Esto no quiere decir que haya que desterrar los adjetivos de nuestros textos, pero sí que hay que usarlos con mesura y sentido común, no al tuntún. Una cosa es que nos apoyemos en un adjetivo para mejorar una descripción y que el receptor del mensaje pueda “visualizar” mejor lo que le ofrecemos y otra cosa es rellenar con adjetivos porque “quedan bien”.

Dicho esto, aquí van un par de consejos de copywriting que te pueden ayudar a cuidar esa máxima de “menos es más” en tus textos web y no abusar de los tentadores adjetivos.

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Ojo con los superlativos y el exceso de adjetivos

Dime de qué presumes y te diré de lo que careces… Este viejo dicho popular también se puede aplicar a tus textos web. A tu página Home. A tus fichas de producto. A tus páginas de ventas. A tu página de Quiénes Somos. A tus campañas de email. A tus publicaciones en redes sociales. A cualquiera de las comunicaciones web que desarrolles con el fin de conseguir una reacción.

Es como cuando, por ejemplo, alguien quiere hacer de casamentero y te quiere “vender” a alguien: “Es muy guapo, muy alto, muy simpático, muy divertido, muy inteligente, muy comprensivo, muy sincero, muy leal…”. Ehmm… ¿Tanto? ¿En serio? ¡Se activan las alertas! 😉

Como resulta que nada ni nadie somos perfectos y está más que demostrado, lo que piensas inmediatamente es algo así como: “Huy, algo malo tiene que tener ese dechado de virtudes… No sé qué será, pero algo tiene que tener”. Será que somos suspicaces por naturaleza 😉

La idea se ajusta bastante a la realidad, ¿verdad? Pues a la hora de vender tu producto o tu servicio puedes correr el mismo riesgo si no mides qué escribes y cómo lo escribes. No solo porque puedes resultar pretencioso y puedes generar suspicacias, sino porque también puedes perjudicar el ritmo del texto al hacerlo menos ágil y accesible para tu receptor. Las palabras deben aportar, no simplemente rellenar.

El más innovador, el más pionero, el más eficiente, el más competitivo, el más resistente, máxima flexibilidad, el mejor,… Impresionante, fantástico, genial, espectacular,… Mucho ojo… ¿Esos adjetivos aportan realmente argumentos persuasivos a tu mensaje o podrías darle un vuelta al enfoque y prescindir tranquilamente de ellos?

Por ejemplo: ¿Qué mensaje te convencería más?

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Ojo con los adjetivos vacíos

¿Qué es eso de los adjetivos vacíos? Pues vendrían a ser todos aquellos adjetivos que a ti te pueden sonar muy bien y que crees que denotan una gran profesionalidad, pero que a tu usuario no le aportan absolutamente nada.

Fuera de un contexto en el que realmente estés apuntando a problemas, beneficios y soluciones concretas, a tu potencial cliente lo de “eficiente”, “pionero”, “profesional”, “cualificado”, “competitivo”, etc. etc., no le aporta nada de nada. Así es.

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Estos adjetivos vacíos suelen ser muy recurrentes cuando perdemos de vista qué es lo que importa. Cuando nos dedicamos a hablar demasiado de nosotros mismos y nos olvidamos de nuestro receptor.

Recuerda: no eres tú, se trata de tu receptor y de lo que realmente necesita saber

Por ejemplo, ¿a qué mensaje darías más credibilidad?

  1. Soy una redactora y copywriter web altamente cualificada con años de experiencia…
  2. Te ayudo a conseguir que tus textos web vendan

No es lo mismo, ¿verdad?

Bonus track: Ojo con las expectativas

La descripción de cualidades, ventajas y beneficios de lo que vendes u ofreces te ayudará a conformar ese argumento persuasivo para convencer y conseguir la reacción que buscas.

Ahora bien, mucho ojo también con pasarse de la raya. Es decir, lo que comuniques para vender generará inmediatamente unas expectativas en la mente del receptor de tu mensaje. Sé honesto: ¿Realmente esas expectativas se corresponden con lo que ofreces?

Un plus de transparencia para vender

Un plus de transparencia que te ayudará a combatir ese exceso de expectativas y a generar una mayor confianza es introducir en tu mensaje alguna limitación o inconveniente, es decir, algún punto no “tan positivo”. No, no estoy loca… Sigue leyendo 😉

Obviamente, lo que quieres es vender y no se trata de que tires piedras sobre tu propio tejado, sino de ser honesto e incluir en tu mensaje alguna posible limitación, inconveniencia o contraindicación de lo que vendes u ofreces, pero siempre en un contexto determinado.

Esa honestidad te dará una mayor credibilidad y, en cualquier caso, siempre será mejor que tu pongas esas posibles limitaciones o inconvenientes sobre la mesa antes de que lo haga otro, ¿no?

Recuerda: La transparencia es sexy y te ayudará a vender

Por poner un ejemplo sencillo, imagina que lo que quieres vender es un curso de creatividad, diseño y publicidad online: “Conviértete en un diseñador profesional en una semana”.

El reclamo puede ser atractivo, pero ¿realmente cumple las expectativas? ¿En una semana, cualquier persona, con independencia de su experiencia previa en la materia podría convertirse en lo que prometes? ¿O no estaría mejor afinar el mensaje, ser más honesto e incluir en algún sitio que, para conseguirlo, se necesita dominar previamente el programa de Photoshop, por poner un ejemplo?

Siguiendo con este ejemplo, una buena fórmula para conseguir ese plus de transparencia sería indicar para quién está indicado este curso y para quién no y por qué. Sí, puedes perder por el camino posibles alumnos, pero evitarás clientes insatisfechos si anticipas las limitaciones y sumarás muchos puntos en credibilidad y confianza.

¿Cuál es tu experiencia con el uso de los adjetivos? ¿Resistes a la tentación? 😉

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Comentarios

  1. Fabián Chacón dice

    Me gustó mucho tu articulo!! Creo que adornar con exceso de adjetivos los textos es un mal de muchos y me incluyo jeje. Aunque, la mayoría lo hace inconscientemente y por desconocimiento de las buenas prácticas de copywriting.

    Estuvo muy fresco y ameno tu post, me lo he devorado de un solo tirón!

    ¡Un saludo!

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